Río de Janeiro, 15 de setiembre. “Yo estoy muy agradecida a Dios y a todos los que han permitido que esté aquí. Ha sido una experiencia buenísima. Ahora quiero seguir entrenando más duro para continuar mejorando”. La pequeña Yeny Vargas Cruz se quedó a muy poco de lo que hubiera sido su segunda final en sus primeros Juegos Paralímpicos.
Quedó cuarta en su llave y novena en la clasificación general de la categoría T47, un gran resultado que se une al hecho que en los 400 metros planos disputó anoche la final. “Si, estaba un poco cansada, pero igual lo disfruté”, alcanzó a decir la velocista de apenas 18 años.

La peruana estuvo programa en la serie 1 de los 200 metros. Desde el pistoletazo de salida, la arequipeña emprendió la carrera empleando sus largas trancadas en pos de rebajar su mejor registro. Pero quedó allí, muy cerca. Pese a su esfuerzo, registró 31 segundos y 49 centésimas.
Al final, sumando las dos series, quedó novena, entre las nueve corredoras que acabaron la competencia. Dos fueron descalificadas por los jueces, y otras dos (la cubana Yunidis Castillo y la brasileña Teresina de Jesús) optaron por no presentarse.
El mejor tiempo de todas lo alcanzó la estadounidense Deja Young (25s58c), seguida por la polaca Alicia Fiodorow, candidatas a disputar mañana en la mañana la medalla de oro.
La única mujer del equipo peruano que compite en la cita de Río 2016 terminó así su participación en estos juegos, con el objetivo claro de seguir preparándose para llegar en óptimo estado a los Juegos ParaPanamericanos Lima 2019.

